Plutón:


Plutón era el dios del inframundo en la mitología romana. Si hablamos de mitos griegos, su equivalencia sería el oscuro y misterioso Hades, en el cual, por cierto, se considera está basada su divina existencia. Ahora bien, Plutón se diferencia de Hades en que además de regentar el inframundo y a las almas de aquellos que allí acaban, también era el dios de los tesoros de la tierra, tanto de las cosechas como de los minerales que bajo la superficie se encontraban.
Plutón es fruto de la unión entre Saturno (Crono), dios de la agricultura, y Ops (Rea), diosa de la fertilidad. La parte más conocida de su historia es aquella en la que rapta a Proserpina (Persefone), nacida de Ceres (Démeter), diosa hermana suya, y la convierte en su esposa.
Cuentan que Ceres, llena de dolor, acudió ante el padre de ambos, Saturno, para pedirle que intercediera ante el dios de lo oculto para que le devolviera a su hija. Tan inmenso era el dolor de la diosa de la fecundidad y de las cosechas que se olvidó por completo de bendecir la tierra y ésta prácticamente llegó a secarse provocando una gran hambruna entre los mortales. Entonces Saturno no tuvo más remedio que intervenir.
Pero Plutón no podía dejar marchar, así sin más, a su amada Proserpina así que le hizo comer pepitas de granada, semillas venenosas, para que no pudiera regresar al mundo de los vivos. La única solución posible fue el compartir la compañía de la bella joven. Pasaría entonces 6 meses con su madre, los meses de la primavera y del verano en los que todo nace y florece, y los otros 6 meses en el inframundo, los del otoño y el invierno, esos en los que la naturaleza se marchita y duerme en espera de que regrese la primavera.

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